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Mitos Chinos

Enero 8, 2016

China

¿Por qué cuando China tiembla, México también? Pero también, ¿por qué cuando México tiembla no se va “al carajo” como Brasil o Venezuela?

Primero que nada debemos recordar cómo se dio la admisión de China comunista (la que prohibía tener un solo hijo hasta el año pasado -hoy dejan tener hasta dos, sólo si la primera es niña) al mundo globalizado. Todo empezó dos años después de la muerte de Mao Tse-tung, fundador de la República Popular China, y dictador y líder supremo de 1946 a 1976 (como Porfirio Díaz). Hasta 1978 China fue regida con un modelo económico “comunista”, que sólo demostró sus excesos y su bajo desempeño económico. Ahí comenzó un proceso de apertura, pero no fue admitida al GATT (antecesor de la Organización Mundial de Comercio, OMC) como país observador hasta 1986, dado el excesivo aparato estatal sobre la actividad económica.

Antes de juzgar si debemos o no seguir un modelo como el chino, contestémonos ¿por qué los chinos migran a Hong Kong o Taiwán, países liberales, “capitalistas”, o “traicioneros”, y no al revés? No fue sino hasta el año 2001 que China fue aceptada como miembro de la OMC, hasta que no aceptó las políticas “neoliberales” de Estados Unidos y Europa, que exigieron su apertura a la inversión extranjera y a la reducción de otras barreras proteccionistas. El despegue chino nunca lo logró su modelo económico comunista, sino su acercamiento a un modelo “neoliberal”. Paradójicamente, este cambio fue aceptado por el Partido Comunista que aún rige en China de manera AUTORITARIA. Pero hoy China, aunque sea gobernada por el Partido Comunista, administra un modelo CAPITALISTA ESTATAL -a lo chino, digamos.

Hay encuestas publicadas por The Cato Institute recientemente, donde 75% de los chinos están de acuerdo que el modelo de libre mercado es mejor que el modelo comunista. Con este preámbulo, China modeló su crecimiento capitalista estatal aprovechando las ventajas que dieron a la inversión extranjera -aceptando DÓLARES y acumulando reservas internacionales “a lo chino”, y “explotando” su recurso más valioso: “su mano de obra”, para producir manufacturas intensivas en mano de obra, con tecnología extranjera. Ciertamente su mano de obra goza de tres ventajas, 1) es amplia, 2) es relativamente educada en las ciudades -con cultura comercial milenaria, y 3) tiene un espíritu de trabajo que debíamos envidiar. En otro terreno, también debemos tomar en cuenta que la población china envejecerá más rápido debido a su dinámica poblacional. En Pekín se pueden ver múltiples autos lujosos siendo manejados por gobernantes corruptos, pero también por empresarios chinos. Y aunque ciertamente China tiene un mercado interno de clase media creciente, tal vez tres veces el tamaño de México, todavía hay 1,000 millones de chinos que viven en pobreza o cuesta arriba. En la China rural, ser pobre no tiene nada que ver con el nivel de vida de un pobre en Estados Unidos.

Dentro de diez años, aun cuando el PIB chino será tan grande como el de Estados Unidos, debemos tomar en cuenta que lo hará con una población cuatro veces más grande que la norteamericana. México, entonces, comparado con China, hoy produce un PIB que es la décima parte del PIB chino, pero ellos son 11 veces más grande en población. En contraste, México necesitaría producir 15 años para lograr el PIB estadounidense, aunque ellos con casi tres veces más población. En otras palabras, aunque los chinos cerraron la brecha con sus tasas de crecimiento anual, desde hace unos cinco años el crecimiento del salario por hora en China lo ha llevado a un punto que México ya es más competitivo que China. Todavía, a pesar de las formidables tasas de crecimiento anual chinas, México mantiene un PIB per capita 40% superior, que es de unos 5,700 euros para cada chino, contra 8,150 euros por mexicano al año.

Para borrar la idea de que todo en China es mejor, recordemos que del antes “glorioso” grupo BRIC (Brasil, Rusia, India y China), sólo India la está librando sin problemas. Sepamos que el salario en Pekin -u otras ciudades como Shangai- contrasta con el salario en el campo. Esto atrae a muchos migrantes, que viven de manera precaria cuando arrivan a las ciudades chinas y que sirven de mano de obra “barata”. Lo triste para China es que estos migrantes viven mejor en la ciudada que en las improductivas granjas “comunales”, aunque esto está cambiando en el campo con el reconocimiento de que la globalización puede más que el Partido Comunista chino: ya han pasado leyes para permitir la propiedad privada, poseer sus propias casas, disponer de su salario si trabajan en el sector privado, u operar sus propios negocios. En los libros de texto de preparatoria chinos hoy se hace más referencia a la globalización que a Mao. Parece que nadie “ama a Mao”, es decir, ¡”ha mamao”!

La contracción de la economía mundial luego de la crisis financiera global iniciada en 2008, las burbujas especulativas en el sector bursátil chino y su política de “subvaluación” del yen para promover sus exportaciones fueron siendo insostenibles. Su mercado bursátil fue inflado por la política estatal de invitar a inversionistas y “venderles la patria”, y ansiosos por ganar, los inversionistas pusieron su dinero en la Bolsa China, sin reconocer que las perspectivas de crecimiento y ganancias no iban a ser las esperadas. Hoy quieren corregir vendiendo, y ante la “fuga de capitales”, China ha tenido que cerrar el mercado bursátil dos veces, inyectando aun más incertidumbre a los que están por perder dinero. En suma, poco a poco, los capitales dejaron de fluir a China con el mismo optimismo que antes, y el yuan vuelve a depreciarse para poner las cosas en su lugar. Esto, no obstante, transmite su efecto a otros países asiáticos que exportan a China y que ahora les resultará más caro, lo que reduce también sus perspectivas de crecimiento.

Aquí en México, en contraste, nos regozijamos del modelo chino como si nos hiciera falta más gobierno, cuando la prueba es que con menos es mejor. Hace falta más libre mercado y no mercados “maniatados” o privilegiados para los “cuates”, principalmente cuando se trata de contratos con el gobierno (IMSS, ISSSTE, SEP, PGR, donde quiera uno, en todos los niveles de gobierno). Es decir, México vive un modelo “capitalista a la mexicana”, que si bien funciona mejor hoy que Venezuela, Brasil, Argentina y prácticamente toda Latinoamérica, lo es porque se acerca más al mentado “neoliberalismo”, que a un modelo “socialista revolucionario” que muchos en México siguen añorando o debatiendo si debemos regresar a él. No debe de haber duda. Nos debemos apartar más y definitivamente, para vincularnos más al libre mercado y menos a la intervención gubernamental “dizque para corregir”… lo que desconoce.

La debilidad de la moneda mexicana es reflejo de nuestra dependencia económica en el aparato gubernamental. Si el gobierno “dicta” sectores a desarrollar o “proteger”, lo hace siempre con un sentido “de sacar raja” y de saltar de gobernantes a empresarios… unos y otros viven en simbiosis. Los verdaderos emprendedores en México, muchos de ellos jóvenes, o simplemente que desarrollan su actividad en sectores abiertos al mercado no gozan de la protección o del financiamiento “para el desarrollo” que sí goza el sector energético, el de la construcción aeroportuaria, marítima, de salud, carretera, telecomunicaciones, bancario, o farmacéutico, que están plagados de intervención gubernamental. Hace falta más apertura y competencia. Nuestro gobierno depende todavía “mucho” del petróleo, aunque cada vez menos: ESO ES UNA BUENA NOTICIA dentro de lo malo. Antes, en 1976, 1982, o 1985, caía el precio del petróleo, el peso se devaluaba y se detonaba todo un círculo vicioso de inflación, altas tasas de interés, endeudamiento gubernamental, emisión monetaria del Banco de México para comprarle la deuda a la Secretaría de Hacienda, más inflación, más incertidumbre, menos inversión productiva y recesión que empobrecía a todos.

Hoy, el panorama es radicalmente distinto. A diferencia de 1982 que nuestra exportación era casi el 70% petróleo, hoy las exportaciones mexicanas son fundamentalmente de exportacion no petrolera, estamos DESPETROLIZADOS a nivel nación. Hay un Tratado de Libre Comerco con Estados Unidos, hay autonomía del Banco de México porque dejó de ser la “caja chica” del gobierno federal y con su mandato constitucional se preserva la estabilidad financiera. Hoy cae el precio del petróleo y es verdad que todavía pierde valor la moneda mexicana. Hoy SE DEPRECIA, no se devalúa, pero mañana o pasado puede APRECIARSE y no observamos los círculos viciosos de antes. La inflación es históricamente baja y eso es bueno. CLARO, NECESITAMOS CRECER porque de nada sirve la ESTABILIDAD sin crecimiento sostenido y “alto”. Quiero ver qué piensan ahora los venezolanos o brasileños, que sí tienen aparatos gubernamantales más petrolizados.

Frente a esto, el peso sigue “flotando” al arbitrio de su balanza de capitales. O ingresan más capitales vía inversión extranjera o simplemente no podemos sostener el déficit de cuenta corriente que exige nuestro desarrollo -importar más para sostener la exportación con bienes de capital y bienes de uso intermedio para ser reprocesados y re-exportados-. A esto nos lleva aceptar lo que el mercado diga, que es la flotación del peso y nuestra apertura comercial. Lo contrario sería seguir fórmulas lejanas al mercado, cerrarnos al mundo, dejar de recibir inversión extranjera, cerrar las importaciones, pretender exportar no sé qué con qué calidad. Si no importamos maquinaria, tecnología o materia prima, simplemente llevaríamos al país a una “soberana pobreza”. NO HAY DE OTRA, el peso en estos momentos no flota, se sumerge, porque todavía somos una economía débil. Y cuando China tiembla, los inversionistas extranjeros “atorados” con sus inversiones en Bolsa y Banca internacional, cuando quieren retirar sus posiciones, también lo hacen de países como México. Esta “salida de capitales”, aunque fuerte, no es en la dimensión como lo ha hecho de otros países, a los que sí la crisis los está llevando “al carajo”, porque los exhibe más la globalización que a México.

No es consuelo, pero México estará creciendo este año moderadamente, mientras el resto de Latinoamérica se estanca o retrocede. ¿Que debemos crecer más? Sí. ¿Que debemos sostener el crecimiento en el tiempo? También. ¿Que debemos mejorar nuestro sistema educativo? Sin duda. ¿Que debemos detener la corrupción? ¿Quién lo duda? Pero hay más libertad y menos intervención gubernamental. Las reformas hechas son el trazo y el camino correcto, pero muchos “puentes”, “brechas”, “túneles” o “letra chiquita” que se sigue eligiendo, y otros obstáculos que se posponen y evitan saltar, son los focos rojos que parecen destinarnos a la media tabla mundial. No nos ahogaremos, pero como va nuestro país en el desarrollo de más libertades para la gente, en TODOS los campos (salud, educación, seguridad, justicia, pensiones, comunicaciones y sector financiero), ¡no veo cómo dejaremos la media tabla, ni tampoco como nos libraremos de ser el país más obeso pero sí más feliz! ¡Bienvenido el 2016!


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